MODAS DEL CINE (I)
MODAS CINEMATOGRÀFICAS
- Mayo de 2009 -
Traté hace poco de cierto género acaparador de toda una legión de series televisivas (los que cuentan con tele con “TDT” lo habrán comprendido más, pues que el abanico es más amplio). Eso si es una pandemia y no lo de las gripes aviares y porcinas. Hoy, con el “pause” activado en el mando correspondiente -que la cosa va de cine-, quiero llamar la atención sobre otro fenómeno: Parece que a los guionistas de Hollywood se les han agotado las neuronas y no saben hacer otra cosa, o bien que han entendido que la reposición y posterior traslado a las salas de cine de las viejas series de polis, detectives y asimilados propias de los años 70 es un auténtico filón. No es casualidad que en un par de años se hayan llevado al celuloide (es un decir, el celuloide tiene sus días contados, igual que el vinilo) las rompedoras series de entonces que nos tenían que entretener por narices, porque creo que en la época sólo contábamos con un canal. Míticas series como “Shaft” (Samuel L. Jackson), “Starky y Hutch” (Ben Stiller y Owen Wilson), “Los Ángeles de Charlie” (Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu), “Los hombres de Harrelson” (otra vez Samuel L. Jackson y Colin Farrell), “Misión Imposible” (del taquillero Tom Cruise), “El Santo” (Val Kilmer) y otras, como la cómica “Superagente 86” o la más ochentera “Miami Vice” (esta vez Sonny Croquet y Ricardo Tubs son Colin Farrel y James Foxx), han sido llevadas a los cines y el CD con mayor o menor fortuna. “Misión Imposible” es un éxito de taquilla, y ya cuenta con secuelas. Es la que cuenta con un mayor presupuesto, hace gala de ello, perro no se puede desprender del tufillo a imitar a las pelis de James Bond. Algo excesiva, en mi opinión. En la ilustración sólo me ha dado espacio de reproducir a dos de ellas. En mi opinión, “Shaft” es una de las mejores “reposiciones”, aunque en rigor, por salir el Jhonn Shaft de los 70 en el papel del actual, es más bien una secuela. Samuel L. Jackson es un tipo muy duro y convincente. Ambas pelis a las que hago referencia en la ilustración tienen una virtud para los nostálgicos: en las dos salen, aunque sea a modo de “cameo”, los actores originales, son fieles como pocos a la estética y tienen el detalle de conservar sus magníficas bandas sonoras (elemento común en todas pero incomprensiblemente ausente en “Miami Vice”). En “Starky y Hutch”, la más disparatada (cosa que se disculpa porque la serie era también así), tienen la decencia de sacar a su “tercer actor”: aquel “Ford Gran Torino” rojo con sus rayas blancas que marcó época y probablemente marcó el principio del tuning, pues que en los setenta se veía ya algún “Renault 12” o similar a lo “Starky y Hutch”. Es hilarante, en esta peli, la escena en la que Ben Stiller confunde azucar con cocaína, que se echa en el café justo antes de acudir a una disco con su compañero y dos chatis. Allí es donde se nos ofrece toda la esencia de los 70: Una Disco de la época y un tête a tête bailado ante un contrincante que es prácticamente un homenaje al Travolta de “Sathurday Fever”. Una buena película en la que advierto fallos, es “Miavi vice”. Y los fallos son imperdonables por tratarse del mismo productor de aquella serie de Don Jhonson y el actor que interpretaba a Ricardo Tubs (lo siento, no me acuerdo del nombre, pero era más convincente que el actual). El primer fallo es el ya mencionado: no aparece la banda sonora que todos esperábamos (esto le resta mucha “autenticidad” a la película). Se hecha a faltar al Teniente Castillo (que podría haber interpretado el mismo Edward James Olmos -pues que no está viejo-). La acción transcurre en gran parte en el extranjero, por lo que no vemos demasiado la ciudad de Miami. Pero esto nos lleva al principal error de la película: Aquello podía ser tanto Miami como Los Ángeles. Apenas se ven elementos locales que identifiquen el lugar. Uno de los elementos que la serie prístina cuidaba era que se supiera que “la corrupción” se daba en Miami, con aquellas típicas fachadas pintadas en multicolores tonos pastel, con un don Jhonson que vivía en su lancha con un aligator (caimán, bicho de la fauna local), con el ambiente tropical propio de una ciudad caribeña, por muy norteamericana que sea. El Ferrari es más molón, pero un Ferrari que se precie tiene que ser rojo, como en la serie. Ah!, exaspera la barba de chivo del nuevo Ricardo Tubs, y para mi, estaba mejor en su papel Don Jhonson que Colin Farrell, por muy buen actor que sea.


Fou Millor sa série que sa Pel·licula, tot i que aquesta és entretenguda






























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