ENTREVISTA CON MARTÍ TORRES, Alcalde de Santa Margarita

Comemos plácidamente en una terraza del paseo marítimo de Son Bauló. El alcalde, otro comensal notable de Can Picafort (el historiador Toni Más) y un servidor. Le digo al alcalde que cuando le bauticé como “pardillo de colegio de pago” era en realidad porque veía en él un reflejo de mi. Todos tenemos algo de pardillos, aunque sólo algunos hayamos ido a colegios de pago. Me indujo al comentario su juventud, haciéndome reflexionar del siguiente modo: ¿dónde se mete un tío como este?, proyectando mi propia zozobra al imaginarme en su tesitura. No me imagino de alcalde, aunque no ha habido quien me animara. Pero Martí tiene las cosas muy claras. Más de lo que me imaginaba.
A media comida suena su móvil. Es del “Ultima Hora”. Martí se disculpa y se aleja. Al volver, no me revela el contenido de la conversación. Hace bien. Pero aquí es donde le entrampo.
-Te voy ha hacer una entrevista.
- ¿Comor?.
- Una entrevista hombre, yo pregunto y tu contestas.
- Es que no me gustan las entrevistas.
- A mi tampoco. Es la primera que hago.
- Pues no la hacemos.
- La hacemos y no la hacemos: haremos una microentrevista. He inventado un género.
- Pos fale.
- Pos fueno.
- Pos bien.
P.- Señor Torres (hay que guardar las formas): le acaban de llamar del “Ultima Hora”. Apuesto la cuenta a que antes de ser alcalde no le había pasado nada semejante y estaba, como estoy yo ahora, instalado en la comodidad de ser un don nadie. Dígame: ¿Qué se siente?:
R.- No siento nada en especial, solamente que estoy cumpliendo con mi deber intento pasar desapercibo aunque reconozco que cada vez se me hace más difícil. Procuro realizar lo mismo que hacia antes de ser alcalde. No me ha gustado nunca ser el centro de atención y tampoco ser el protagonista, si te tengo que contestar de una manera simple pero, muy clara te diría que la sensación es la de que cargo con MUCHA RESPONSABILIDAD, pero desde el día en que decidí presentarme asumí la decisión firme y cívica de aceptar esta responsabilidad y las consecuencias que conlleve.
P.- Sus contrarios –yo mismo, sin ser contrario, he incurrido en el caso, lo admito- le han acusado de inexperto, ingenuo, inocente… en fin, todo eso que entraña el ser demasiado joven. Creo que hizo bien admitiendo en unas declaraciones que era nuevo en esto, pero que ello no importaba. ¿Cree realmente que ser joven es óbice para ser buen alcalde, buen gestor de nuestro municipio?:
R.- Soy nuevo, joven, inexperto en política, es verdad, pero tengo muy claro lo que quiero para mi municipio desde hace bastante tiempo, y lucharé para conseguirlo. Con la entrada de gente joven en la política se produce el cambio generacional, cosa que considero que era muy necesaria. Nuevas ideas, otras maneras de realizar las cosas, nuevos puntos de vista; si bien cada día soy más consciente que existe gente a la que no le interesa que se perciba este cambio, y me huelo que, a falta de otros argumentos, van a seguir con el mismo discurso. No me preocupa lo que digan, con mucho trabajo, tesón y honradez intentaré demostrar que ser joven no es impedimento por ser un buen gestor y un buen alcalde de nuestro municipio. Desde el primer día era consciente de todos estos impedimentos y muchos más que seguro irán surgiendo durante la legislatura. Sé que no es una tarea fácil.
Lo considero un reto personal. Me consta que hay mucha gente que confía en este proyecto y además me están demostrando su apoyo día a día. Puedes apostarte el postre “Canta”.
“Caracol” -mi amigo Jordi, colaborador de la Revista, de la Web y de diversas iniciativas culturales de Can Picafort- pasa caminando por el paseo y nos saluda alzando la mano (no creo que sea una consigna fascista). Entre bocado y bocado construyo en la mente una pregunta-trampa, para calibrar la capacidad diplomática de mi interlocutor:
Estoy inspirado, ahí va otro género nuevo: trampa-ficción:
P.- Si a la Generalitat se le ocurriera volver a enviarnos otro Bayo, esta vez por la playa del municipio que usted gobierna, ¿qué es lo primero que haría?. ¿Convocaría a los “gonellas” o a los de la “OCB”?*…
Esperemos que no vuelva a suceder. Evidentemente, los tiempos cambian, y usted habla del pasado. En ese improbabilísimo caso llamaría inmediatamente a las fuerzas constitucionales, empezando por el Delegado de Gobierno (lo que hasta hace poco se conocía como “Gobernador Civil”). Y por supuesto, no convocaría ni a “oceberos” ni a gonellas. No hago distinciones entre los ciudadanos.
Que ocurrencias tiene, Sr. Cantarellas. A mi no me pilla.
Aplaudo su decisión de no perseguir a los encapuchados que tiraron patos de verdad en nuestra tradicional “amollada d’ànneres”. Hace cosa de un año escribí un artículo criticando a los pseudoecologístas. En algún pueblo de la península aún tiran un carnero desde la torre del campanario. Que se metan con ellos, y no con el “estrés” de los patos. En fin, a lo que iba:
P.- Imagínese que le imputan por delito, no dispone de abogado y no le queda más remedio que ejercer de Perry Mason. ¿Qué alegaría?.
R.- Es un tema serio, todos conocemos el arraigo de nuestra tradicional suelta de patos en el contexto de las fiestas patronales, y la inmensa mayoría de los ciudadanos opinan que la suelta de ánades vivas no supone ningún maltrato para los animales. Aunque como particular pueda tener un criterio personal divergente (entienda que no me pueda manifestar en este sentido), como alcalde no puedo permitirlo.
Muchas gracias. Espero que se haga cargo del tiquet. Si me hago cargo yo dirán que soy un pelota y un arribista. Si se hace cargo usted dirán que quiere comprar mi simpatía mediática, así que lo mejor es pedirse un orujo y echárselo a cara o cruz. Estamos condenados.
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* (se me ha ocurrido Bayo y los catalanes, pero también valen los aragoneses: Pedro IV, que entró por Paguera el 1243 (para acabar con Jaime III); el Emperador Carlos V, que entró por Pollensa el 1521 (para acabar con las “germaníes”; o los 1700 piratas sarracenos que entraron en 1561 por Soller. Somos muy vulnerables).






























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